¿Puede llegar a ser contraproducente la colaboración?

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José Paz, director general de Avaya España y Portugal, reflexiona en este artículo en la diferencia entre colaboración y trabajo en equipo.

Es fantástico que la creatividad fluya en la empresa, ¿pero puede llegar a suceder que los directivos la terminen desaprovechando y estropeando?

Algunas personas afirman que la colaboración es la clave para la innovación y productividad en el puesto de trabajo. Pero en realidad, en lo que están pensando es en el trabajo en equipo, y a pesar de que utilicemos ambos términos indistintamente, no son lo mismo.

La colaboración es un proceso de trabajo conjunto para llegar a soluciones o ideas acordadas. Con la explosión de las redes sociales, las aplicaciones de teleconferencia y las herramientas de administración de programas, nos hemos vistos obligados a pensar que todas las formas de colaboración son buenas.

Es cierto, la colaboración puede ser excelente para sesiones de tormentas de ideas, pero también puede llegar a ser contraproducente en nuestra jornada laboral, donde las decisiones que se toman deben ser lo más eficaces y estratégicas posibles. En esos escenarios el enfoque más adecuado es el del trabajo en equipo, con un responsable que fija objetivos y mantiene al equipo centrado en alcanzar los resultados esperados.

Colaboración frente a trabajo en equipo

Es imprescindible que los directivos entiendan la diferencia entre uno y otro concepto si de verdad quieren impulsar una cultura empresarial productiva. Nuestros clientes nos dicen que la colaboración puede llegar a interferir con la innovación pues exige una negociación constante entre los miembros del equipo, tendiendo a expulsar la innovación fuera del proceso. El trabajo en equipo, por otro lado, lo impulsa, aumentando las posibilidades de éxito de la empresa.

Deseo frente a necesidad

Más aún, los directivos a menudo confunden el deseo de trabajar en equipo con la necesidad de colaboración, lo que puede llevar a desperdiciar el tiempo de cada una de las personas, especialmente cuando la colaboración se fuerza al convertirla en una práctica permanente, como por ejemplo de la mano de reuniones de equipo semanales o de procesos de toma de decisiones que requieren aportaciones del equipo completo.

Un cliente hace poco nos dijo que reunir a todo el mundo en una sala para rechazar cada idea o tener que tomar juntos cada una de las decisiones, hace que la gente se sienta improductiva y lleva, en muchas ocasiones a que el proceso de toma de decisiones se eternice o se paralice. En realidad, en la mayoría de las ocasiones lo que los empleados necesitan es simplemente saber lo que sucedió en la reuniones, sin necesidad de verse involucrados en el proceso.

Otro cliente nos habló de cómo los equipos remotos confirman esta teoría: se distraen menos y usan la tecnología para conectarse sólo cuando la colaboración es necesaria, en lugar de forzarla mediante a través de toda una interminable serie de interacciones programadas. La colaboración que se da en los equipos dispersos es más productiva y más valorada por aquellos que participan en ella.

La colaboración efectiva no se da así porque sí

Independientemente de si los empleados trabajan desde la oficina o en remoto, los directivos necesitan ser más estratégicos en lo relativo a cómo y cuándo quieren que sus empleados colaboren. A continuación he incluido tres de las principales ideas, probadas con éxito, que sobre este asunto nuestros clientes han querido compartir con nosotros:

  • Los responsables de los equipos deben determinar objetivos bien definidos y establecer mecanismos claros para las sesiones de colaboración, a riesgo de que sean ineficaces.
  • Una vez finalizadas las reuniones de colaboración, los directores deben asegurarse que los miembros del equipo cuentan con la autonomía necesaria para poder hacer su trabajo. Es importante construir una cultura donde el tiempo de las personas es valorado y protegido.
  • En la oficina es mucho más fácil verse atrapado en conversaciones o tener que responder a preguntas sobre la materia que sea, sobre todo si somos expertos en ella. Al contrario, el trabajo remoto permite a los trabajadores concentrarse y, al mismo tiempo, estar conectados con el equipo gracias a la video conferencia y a la mensajería instantánea.

Los directivos tienen que ser conscientes de la diferencia entre colaboración y trabajo en equipo, y qué estrategia de negocio generará los mejores resultados. Necesitamos tener claro qué es lo que queremos conseguir y cómo la colaboración puede ayudarnos a lograrlo.


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