TTIP: Así influirá en los pequeños y medianos comercios

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De firmarse el TTIP entre Estados Unidos y Unión Europea, este seria el más grande tratado de libre comercio del mundo. Hay muchas quejas para frenar este acuerdo y poca información desde Bruselas. ¿Por qué?

La Unión Europea está llevando a cabo conversaciones con Estados Unidos que tienen el objetivo de cerrar un acuerdo de Libre Comercio, el llamado TTIP (Transatlantic Trade and Investment Partnership) que, aunque la clase política y los grandes empresarios venden como muy beneficioso para la economía de Europa, surgen organizaciones muy reacias a la firma de este acuerdo (de acuerdo con ‘NoalTTIP’, hay 480 organizaciones que se han unido para pedir que se paralice el acuerdo). Si realmente es tan beneficioso, ¿por qué existen tantas quejas al respecto del TTIP?

ttip El tamaño de este acuerdo es considerable: sería el más grande existente en el mundo de este tipo de tratados de libre comercio y comprendería un cuarto de los intercambios de todo el mundo. Otro ejemplo para comprender la importancia del TTIP es cómo ha conseguido dividir al Parlamento Europeo. Los partidos liberales y conservadores ni siquiera quieren que se celebre un debate al respecto y optan por seguir adelante con las negociaciones sin propagar mucha información al respecto. Los partidos de izquierdas se han mostrado muy contrarios al acuerdo y quieren que se modifiquen ciertas cláusulas.

Todo apunta a que el TTIP será muy beneficioso para las grandes corporaciones. Pero, ¿qué pasa con las pequeñas empresas? ¿Por qué dicen los expertos que los individuos y los pequeños negocios deberían ser conscientes de lo que puede llegar con este acuerdo?

ChannelBiz analiza, de la mano de expertos de la asociación ATTAC (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana), cómo puede un Tratado de Libre Comercio como el que se discute entre Bruselas y Washington, afectar a las pequeñas y medianas empresas españolas.

Para empezar, ¿en qué consistiría el TTIP?

Vamos a comenzar entendiendo qué es lo que traería un Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos. Explican desde ATTAC que “el TTIP pretende crear la más grande zona de libre comercio de la historia”. Esto supondría la eliminación de aranceles, ya muy bajos gracias a otros acuerdos, y otras barreras de regulación, y la facilidad para intercambiar productos de una región a otra o de buscar socios en el mercado.

TTIPLa portavoz de ATTAC explica que el proyecto se basa en tres pilares, “uno es la Cooperación Reguladora, es decir la armonización a la baja de los estándares de protección de los derechos de los consumidores y de los derechos laborales para poder contar con un menor coste de producción”.

En segundo lugar encontramos la desregulación de los servicios públicos y de las compras públicas. Esto se traduce a que no se puede primar la industria local puesto que aumenta la competencia.

El tercer punto es el Mecanismo de Resolución de Conflictos Inversor – Estado (ISDS). “Este mecanismo permite a las empresas extranjeras demandar a un Estado, en un tribunal internacional y privado, en el momento que consideren que alguna ley o normativa promulgada por su gobierno limite su posibilidad de beneficios reales o estimados”.

¿Cómo afectaría a los pequeños y medianos comerciantes?

Por un lado, de acuerdo con Cuca Hernández, como portavoz de ATTAC, se considerarán “barreras no arancelariaa” aquellas normas que protejan y discriminen favorablemente a las empresas locales en detrimento de las internacionales”, por lo que el mercado competitivo para cualquier empresa se incrementa. Y eso, “significa también el fin de subvenciones o beneficios sociales y/o económicos, directos o indirectos, para favorecer industrias que se quieran promocionar por considerarse de interés”.

Por otro lado, aunque se abren nuevos mercados a las empresas europeas, no hay que obviar que, en realidad, “la mayoría de las pequeñas empresas se dedican al mercado interno” por lo que esto no sería una ventaja, aunque sí verían la desventaja de una mayor competencia en el mercado con productos estadounidenses que pueden entrar libremente en los países europeos.

Añaden desde la organización ATTAC que trabaja por frenar el TTIP que “todas estas eliminaciones de barreras regulatorias no pueden crear una capacidad exportadora de la que en realidad carecen la inmensa mayoría de las Pymes  españolas y europeas”, mientras que sí que tendrán que enfrentarse a “la invasión y competencia  de transnacionales de ambos lados del Atlántico” Y añaden que los vendedors “minoristas se verán arrolladas por el modelo de comercio de EEUU, que es el que se acabaría implantando, donde han desaparecido prácticamente el comercio de proximidad en aras de las grandes superficies”.

De hecho, desde la plataforma NoalTTIP, reflejan los datos recogidos por el Corporate Europe Observatory, que concluyen que “alrededor del 90% de los encuentros que realizó la Comisión Europea para preparar las negociaciones se hicieron con lobbies empresariales, quedando reducido espacio para las organizaciones públicas, ONG y otros actores de la sociedad. Este mismo observatorio señala que una parte de esas reuniones  corresponden a empresas y asociaciones empresariales españolas”.

Los grupos que apoyan el TTIP quieren convencer al gran consumidor bajo la premisa de que  al haber mayor competencia en el mercado y más variedad, los precios serán más bajos. Podría ser, pero lo más probable es que eso sea si comprar sus productos en alguna gran corporación. Lo que, de nuevo, afectaría al pequeño comerciante y proveedor, con menor capacidad de trabajar en diversos mercados del mundo para acceder a los productos que se fabriquen de forma más barato, pudiendo así reducir el costo del producto final.

Añade Cuca Hernández que”grandes lobbies de la industria como Business Europe, CBI y el MEDEF en sus reuniones con la Dirección General de Comercio han revelado que aunque confían que las PYMES se vean beneficiadas directamente por este acuerdo, no existen pruebas irrefutables que así lo indiquen”.

Menos control a los productos

Además de cómo el TTIP podría llegar a influir a los pequeños comerciantes y proveedores, hay más temas en el tintero que preocupan a las cientos de organizaciones y grupos políticos que han levantado la voz en contra del que sería el mayor acuerdo de libre comercio del mundo.

Un tema muy peliaguro es el de productos, sobre todo alimentos, transgénicos, que se comercializan en Estados Unidos con mayor libertad, y que están más controlados en Europa porque se cree que son dañinos para la salud. En caso de firmarse entre TTIP, los productos que pululan por los supermercados de América del Norte llegarían a nuestros mercados sin el control por parte de las autoridades que habia hasta ahora.

En este sentido, añade Cuca Hernández, desde ATTAC, que”esta rebaja de estándares se puede reflejar en lo que se denomina el “Reconocimiento mutuo”, lo que significa que convivirían productos en el mercado con los dos estándares: el menos estricto, y por tanto con un producto más barato, competiría con los productos europeos producidos con normas más estrictas de protección medioambiental y de defensa del consumidor”. Lo que también influiría en el precio final, y por tanto en lo competitivo que pueda ser un comerciante de pequeño tamaño. La solución, convencer al cliente final de la importante de comprar productos de calidad, aunque por ellos haya que pagar un poco más.