ARM compra Sansa Security para mejorar la seguridad del IoT

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La británica ARM podría haber puesto sobre la mesa entre 75 y 85 millones de dólares por Sansa Security, una compañía de Israel especializada en mejorar la seguridad de los dispositivos conectados.

¿Quién no habla hoy el Internet de las Cosas? Ayer mismo Dell anunciaba la creación de una unidad de negocio centrado en este aspecto. No sólo las operadoras, sino los fabricantes de procesadores, las empresas de seguridad, de analítica, de almacenamiento… todas están interesados en un mercado que dentro de unos años estará compuesto por unos 50.000 millones de cosas conectadas.

Claro que, como siempre, ahí está la seguridad para enfriar un poco los ánimos, aunque por el momento no se le haya hecho todo el caso que merece.

ARM, que domina el mercado de procesadores móviles con sus diseños, parece superar a la media y tomarse en serio esto de la seguridad. La compañía anunciaba el pasado mes de febrero la compra de Offpark para poder poner sus manos en la tecnología PolarSSL de la compañía noruega, una tecnología que será parte central de la estrategia de cifrado de software y seguridad de las comunicaciones de ARM y será rebautizada como ARM mbed TLS (Transport Layer Security).

Ahora ARM vuelve a apostar por la seguridad del IoT, sólo que en lugar de centrarse en asegurar las comunicaciones entre los dispositivos, quiere centrarse en el dispositivo en sí, y en lugar de mirar hacia Noruega, mira hacia Israel. La escogida es Sansa Security, según informaba ayer mismo The Wall Street Journal, y el activo clave se llama Silicon; como nombre no es original, pero se trata de un subsistema capaz de gestionar todas las características relacionadas con la seguridad en el chipset en el que se integra, incluido un arranque seguro, gestión de claves o almacenamiento seguro.

Por cierto que el lunes ARM anunciaba un nuevo subsistema de hardware que ayudará a desarrollar chips personalizados para dispositivos del IoT. Ese subsistema trabajará con ARM mbed, el sistema operativo de la compañía que podría ser clave en los próximos años.

ARM y Sansa ya son partners, lo que facilitará la integración cuando la compra, en la que se barajan entre 75 y 85 millones de dólares, quede finalizada. Por el momento ninguna de las compañías ha realizado ningún comentario.

Entre los clientes de Samsung pueden mencionarse a algunos fabricantes de dispositivos móviles como Samsung, Huawei, Sony, Google o LG; no sólo tienen en común que sur terminales están basados en Android sino que utilicen los chips diseñados por ARM.


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