Revender servicios apoyados en el Cloud

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Si nos dedicamos a la reventa de servicios online con valores diferenciales, apoyar nuestra infraestructura técnica en un entorno Cloud nos permitirá centrarnos en lo importante, y dejar de perder horas en la resolución de problemas y gestión de los servidores dedicados. [Publirreportaje]

Simplificando mucho, en el mercado de los servicios online y de hosting Web podemos distinguir dos tipos de empresas: las que cuentan con su propia infraestructura y las que no. En realidad, nos sorprendería saber cuántos proveedores de cierto renombre publicitan las bondades de su tecnología, cuando en realidad alquilan espacio en centros de datos de terceros desde los que ofrecer su abanico de servicios. Sin embargo, hay una cosa clara: montar un centro de datos propio y toda una infraestructura tecnológica realmente está sólo al alcance de unas pocas empresas. Las inversiones son millonarias, y realmente sólo los más grandes pueden permitírselo.

La ventaja es que esto significa que hay mucho espacio para que actores más pequeños puedan ofrecer servicios con un elevado valor diferencial. Así, mientras que las grandes compañías han de invertir y dedicar recursos en montar grandes infraestructuras, centrando en ellas sus esfuerzos, existen grandes oportunidades de negocio para otras compañías más pequeñas, incluso de ámbito local, y con vocación de servicio al cliente pueden revender la infraestructura de las grandes aportando el trato personalizado, mínimos tiempos de respuesta, cercanía, conocimientos técnicos y, en muchas ocasiones, servicios complementarios a medida. Todo ello son valores que las grandes compañías difícilmente pueden ofrecer por mucho callcenter y técnicos que tengan.

El Cloud abre nuevas oportunidades al reseller

En este escenario, uno de los grandes avances para cualquier revendedor de servicios online ha sido la llegada de las infraestructuras Cloud. Tradicionalmente, si queríamos revender servicios como el hosting Web para nuestros clientes con un mínimo nivel de calidad, era preciso contratar un número determinado de servidores dedicados, controlar que sus recursos se mantenían bajo unos parámetros normales y sobre todo, estar preparados para resolver cualquier incidencia con ellos en caso de caída del servicio. Esto obliga por lo general a tener recursos sobredimensionados, e incluso servidores de respaldo que sólo se usan si los sistemas principales fallan. Es decir, multiplicidad de costes, y mínimo aprovechamiento del hardware.

De la misma forma, desde el punto de vista de la gestión y el mantenimiento, esta clase de estructuras suele ser una fuente constante de problemas. Por un lado obliga a contar con personal técnico de guardia por si cualquier sistema falla, y a añadir a las tareas lógicas que requiere cualquier entorno de esta clase (como la actualización de los parches de seguridad), un estricto plan de contingencia que permita estar preparados contra fallos del hardware, pérdidas de datos, y recuperación de los sistemas en el mínimo tiempo posible. Vamos, la diferencia entre que un incidente pase inadvertido para nuestros clientes, o que nos haga perder muchos de ellos.

Las soluciones en Cloud, en cambio, abren un nuevo espectro de opciones para los resellers. Les permiten centrarse en el cliente, y olvidarse de gran parte de los problemas que acarrean los esquemas clásicos. Con una infraestructura Cloud tendremos todo virtualizado sobre un sistema basado en uno o varios clúster de servidores. Sobre dicha infraestructura podremos crear tantos servidores virtuales como necesitemos en cuestión de minutos, y gestionarlos de manera altamente eficiente. Así, podemos mantener máquinas de reserva apagadas sin que nos suponga apenas coste, o servidores con recursos medianos, pero con reglas que los incrementen automáticamente en caso de detectarse un incremento del tráfico o de la saturación de la capacidad de proceso/almacenamiento.

Y esto por no hablar de facilidades como la posibilidad de crear plantillas, a partir de las cuales ir creando los futuros servidores que nos hagan falta para tenerlo todo operativo en cuestión de minutos, o la sencillez para hacer copias de seguridad. En este caso podemos tomar instantáneas de la máquina, de forma que ante cualquier fallo software podamos restaurar, no sólo los datos, si no el servidor completo en un par de clics y unos minutos.

Por último una última ventaja es que nos abstraemos por completo de la capa hardware. Si un servidor del clúster falla, todo el entorno Cloud sigue funcionando sin impacto alguno en la plataforma. Y mejor aún, es el proveedor del Cloud el encargado de resolver el problema, cambiar el servidor o tomar las medidas oportunas.

De esta forma, revender servicios online apoyándonos en una infraestructura Cloud nos permite centrarnos en lo importante y lo realmente diferencial: diseñar nuestros propios esquemas de servidores, configurarlos de la manera óptima, y centrarnos en dar el mejor servicio posible al cliente en lugar de echar horas y horas a la gestión y control del entorno.

Costes y beneficios

Centrándonos en el aspecto económico, es importante tener presente que basarnos en una infraestructura Cloud para revender servicios online no será necesariamente más económico. Al precio que están hoy por hoy los servidores dedicados o los servidores virtuales no Cloud (los VPS), si sólo nos fijamos en el precio por máquina, el coste de un entorno Cloud será en muchos casos superior según la configuración elegida. Sin embargo, debemos valorar los costes ocultos de una estructura tradicional, y sobre todo en lo que se refiere a flexibilidad para crecer, fiabilidad y robustez, o la facilidad para recuperarnos ante cualquier desastre. Además, no podemos olvidar la capacidad de adaptarse a nuestro negocio. Si puntualmente necesitamos una capacidad de proceso o almacenamiento extra (por muy grande que sea), no tenemos más que activarla y pagar por su uso durante las horas o días que ha sido necesaria. Esto es algo que en un entorno tradicional sería impensable.

Por tanto, si nuestro plan de negocio pasa por hacer cosas como revender servicios de hosting al precio más bajo del mercado, probablemente una infraestructura Cloud será muy complicada de rentabilizar. Si por el contrario nos vamos a centrar en servicios de alto valor añadido, máxima calidad o donde se ponga el foco en un servicio al cliente de altura, invertir en una infraestructura Cloud será la mejor manera de lograr nuestros objetivos. Nos permitirá centrarnos a tope en atender al cliente, desarrollar soluciones o trabajar en nuevos productos, y en cierta forma despreocuparnos de la plataforma tecnológica que, una vez puesta punto y siguiendo unas tareas básicas de mantenimiento, no nos obligará a destinar una gran cantidad de recursos técnicos para que ofrezca un servicio de primer nivel.

Como recomendación final, si nos decidimos a dar el salto, una importante ventaja de las infraestructuras Cloud es que podemos empezar poco a poco, migrando algunos sistemas de mínima relevancia, para luego ir escalando y migrando el resto de servicios con total libertad. Y esto pagando siempre por el número de máquinas activas y los recursos consumidos por ellas, por lo que la inversión inicial es simplemente el pago mensual por los servicios disfrutados. En proveedores como Arsys, por ejemplo, tenemos soluciones como Cloudbuilder que incluso nos ofrecen 50 € de regalo para comenzar a probar su entorno, dar de alta nuestro primer servidor y poner a prueba sus funciones antes de lanzarnos de lleno. Y si las pruebas se alargan desde unos 80 €/mes podremos poner en marcha una máquina virtualizada de configuración estándar sobre nuestro Cloud y sin compromiso de permanencia alguno.

Lo que sí es importante es elegir un proveedor de confianza. Es importante buscar un proveedor con infraestructura y centros de datos propios de primer nivel. Las infraestructuras Cloud ofrecen infinidad de ventajas frente a los esquemas tradicionales, pero ello siempre que en el entorno sea correctamente diseñado, dimensionado y mantenido, por ello merece la pena anteponer calidad a precio, de manera que nuestra infraestructura Cloud será una forma de apoyarnos para hacer crecer nuestro negocio, y no un freno a dicho crecimiento.


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