Un administrador de páginas P2P gana a las grandes discográficas

Negocios

Una sentencia afirma que Pablo Soto, desarrollador de páginas como Blubster, sólo facilitaba con sus creaciones el intercambio de archivos entre iguales.

Después de tres años, Pablo Soto, creador de programas P2P, ha conseguido ganar en los tribunales a las grandes discográficas Warner, Universal, Emi y Sony-BMG y a la asociación Promúsicae (Productores de Música de España).

Soto es el creador de Blubster, Piolet y Manolito, páginas P2P que facilitan el intercambio de archivos entre los usuarios. Las discográficas mencionadas, que pusieron una demanda contra el programador, le pedían 13 millones de euros. Ahora, un fallo del juzgado de lo Mercantil número 4 de Madrid, le ha absuelto de realizar este pago y los demandantes deberán pagar los costes del juicio.

Concretamente, de acuerdo con una nota publicada por el letrado David Bravo, uno de los encargados de la defensa de Pablo Soto, en el blog del acusado, la sentencia “coincide plenamente con la postura jurídica sostenida por la defensa argumentando que el desarrollo de una tecnología que puede ser usada por particulares para el intercambio de música no es una infracción de propiedad intelectual“.

El juez ha afirmado que “la actividad de Pablo Soto y sus empresas era absolutamente transparente” y que ha podido demostrarse que el acusado no almacenaba ningún archivo musical. Según la sentencia, “el Peer To Peer (P2P), en inglés significa red entre iguales”, y hoy en día “todos los ordenadores del mundo están conectados a través de Internet”.

Para el letrado, esta sentencia “mantiene relevancia internacional ya que se enmarca dentro de la estrategia global de litigio seguida por las multinacionales contra cualquier desarrollador de tecnología que consideren perjudicial para sus intereses”.

Hace unas semanas, los administradores de páginas de descargas Óscar Navarro y Jordi Delgado no corrieron la misma suerte ,y una sentencia pionera en España, dictada por la Audiencia Provincial de Vizcaya, les condenaba a un año de prisión, por ofrecer a través de su página web la posibilidad de descargar películas y música sin pagar por los derechos de autor.

Estos portales no alojaban las obras plagiadas, sino que contenían enlaces, por lo que las descargas no se realizaban de forma directa.

 


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